En octubre empieza a anochecer antes, baja la temperatura y en cualquier nave aparecen cosas enchufadas que en agosto no estaban: un foco portátil, un calefactor, una máquina que se ha movido de sitio y ya no llega al enchufe de siempre.
Y como los enchufes de pared nunca están donde hacen falta, todo acaba colgando de una regleta, de un ladrón o de una alargadera enrollada en un rincón. Ahí es donde empieza la mayoría de los incendios eléctricos en empresas.
Tres cosas que no deberían ir en una regleta
Una regleta doméstica está pensada para aparatos de poco consumo. Estos tres no lo son:
- Calefactores y radiadores eléctricos. Son lo que más consume de toda la nave. Van directos a un enchufe de pared, nunca a una regleta ni a una alargadera enrollada.
- Herramienta eléctrica de potencia. Radiales, sierras, compresores pequeños. El pico de arranque es muy superior al consumo normal y es donde se funden los contactos.
- Otra regleta. Encadenar regletas es lo más habitual y lo peor. Cada empalme es un punto de calentamiento, y el conjunto acaba pidiendo mucho más de lo que aguanta el primer cable.
La alargadera enrollada
Este detalle sorprende a mucha gente. Una alargadera de tambor, usada sin desenrollar del todo, se calienta muchísimo más que extendida, porque el cable enrollado no disipa el calor.
Los fabricantes indican dos capacidades distintas: una para el cable recogido y otra, bastante mayor, para el cable completamente extendido. Si se usa con un aparato de consumo alto sin desenrollar, el aislamiento puede acabar derritiéndose por dentro sin que se vea nada.
La norma práctica es sencilla: se desenrolla siempre, aunque solo se necesite un metro.
Las señales de que algo va mal
- Un enchufe, una clavija o una regleta que está caliente al tacto.
- Marcas oscuras o amarilleadas alrededor de las clavijas.
- Olor a plástico caliente, aunque sea leve y ocasional.
- Chispas al enchufar o al desenchufar.
- Clavijas que entran flojas y se salen solas.
- Cables con cortes, empalmes con cinta o la funda exterior abierta.
- Diferenciales que saltan de vez en cuando sin motivo aparente.
Ese último punto se malinterpreta siempre. Un diferencial que salta no es un aparato que molesta: es un aviso de que hay una fuga a tierra. Rearmarlo repetidamente sin buscar la causa es desactivar la única protección que hay contra la electrocución.
Lo que sí resuelve el problema
- Bases múltiples de uso industrial, con protección contra sobrecarga y cable de sección adecuada.
- Alargaderas de tambor profesionales, con protector térmico y grado de protección apto para taller.
- Enchufes nuevos donde hacen falta, que es la solución de verdad. Instalar dos bases cuesta poco y elimina el problema de raíz.
- Cajas de conexión estancas en zonas húmedas o de exterior.
- Focos LED portátiles con su propio cable en condiciones, en lugar de improvisar.
- Protectores de cable de suelo, para lo que tenga que cruzar un paso.
La revisión de otoño
Antes de que llegue el frío de verdad, media hora dedicada a esto ahorra disgustos:
- Recorrer la nave mirando qué hay enchufado y dónde.
- Retirar toda regleta encadenada a otra.
- Tocar clavijas y bases buscando las que estén calientes.
- Sacar de circulación cables con empalmes de cinta aislante.
- Comprobar que los diferenciales saltan al pulsar su botón de prueba.
- Apuntar dónde harían falta bases nuevas y pedir presupuesto de una vez.
Y lo que se retire, que salga de la nave. Un cable defectuoso guardado en un cajón vuelve a aparecer en cuanto alguien necesite uno con prisa.
En Valsuhe suministramos a empresas de Valencia material eléctrico profesional, alargaderas de tambor, bases industriales e iluminación portátil. Si estás haciendo la revisión y te salen varias cosas para cambiar, dinos qué necesitas y te lo preparamos.








