El compresor es de esas máquinas de las que nadie se acuerda hasta que deja de funcionar. Está en un rincón, arranca solo y da servicio a media nave: herramienta neumática, pistolas de soplado, cabinas de pintura, líneas de producción.
Y es justo en verano cuando más trabaja y peor lo pasa. El aire caliente y húmedo que aspira en julio no tiene nada que ver con el de febrero, y eso se nota en la máquina y en todo lo que va detrás de ella.
Repasamos qué le ocurre al aire comprimido con el calor, qué averías se pueden evitar y qué conviene revisar antes de que la nave se quede parada.
El problema del verano se llama condensado
Cuando el compresor aspira aire, aspira también la humedad que lleva. Al comprimirlo y enfriarlo después, esa humedad se convierte en agua líquida dentro de la instalación. Es lo que se conoce como condensado.
En verano el aire ambiente contiene bastante más humedad, así que un mismo compresor puede generar varias veces más agua que en invierno. Si esa agua no se saca del circuito, acaba donde no debe:
- En la herramienta neumática, que pierde fuerza y se oxida por dentro.
- En la pintura, provocando cráteres y defectos de acabado.
- En las electroválvulas y los cilindros, que empiezan a fallar de forma intermitente.
- En el propio calderín, donde va comiendo la chapa desde dentro.
Las averías por condensado casi nunca se presentan como tales. Aparecen como una pistola que ya no pinta bien o una máquina que se para sin motivo, y se tarda semanas en atar cabos.
Qué revisar en el compresor antes de agosto
- Purga del calderín. Es la revisión más rentable que existe. Si es manual, hay que hacerla a diario. Si es automática, conviene comprobar que sigue abriendo de verdad y no se ha quedado atascada.
- Filtros de aspiración. Con polvo tapando la entrada, el compresor se calienta más y rinde menos.
- Nivel y estado del aceite en los compresores lubricados. El calor lo degrada antes.
- Ventilación de la sala. Un compresor encerrado en un cuartucho sin renovación de aire acaba parando por temperatura justo el día de más faena.
- Fugas en la red. Una fuga pequeña no se oye con la nave en marcha, pero está funcionando las veinticuatro horas.
- Secador y filtros de línea, si los hay. Son los que de verdad quitan el agua.
Las fugas, el gasto que nadie ve
En una instalación con años, es normal que una parte del aire producido se pierda por el camino: racores flojos, latiguillos agrietados, acoplamientos rápidos gastados, juntas resecas.
Ese aire se paga igual, porque el compresor arranca para reponerlo. Y en verano, con la máquina ya al límite por temperatura, las fugas hacen que trabaje todavía más.
Localizarlas es sencillo si se hace con la nave parada, que es precisamente lo que ocurre en agosto: sin ruido de fondo, un silbido se oye perfectamente. Con agua jabonosa se confirma en un momento.
Merece la pena aprovechar y cambiar de golpe lo que esté en mal estado: latiguillos, acoplamientos, racores y abrazaderas son piezas baratas que evitan un consumo continuo.
Antes de cerrar por vacaciones
Si la nave va a estar parada varias semanas, conviene dejar la instalación en condiciones:
- Purgar el calderín a fondo el último día.
- Purgar también los filtros y los puntos bajos de la red.
- Dejar el compresor sin presión y desconectado eléctricamente.
- Cerrar la llave general de la línea.
- Anotar las horas de funcionamiento, para saber si toca mantenimiento a la vuelta.
Dejar una instalación cargada de agua parada un mes en una nave a cuarenta grados es la mejor receta para encontrarse óxido en septiembre.
Lo que conviene tener de repuesto
Un compresor parado deja media nave sin trabajar, así que hay piezas que compensa tener en la estantería:
- Latiguillos y espirales de repuesto, con sus acoplamientos.
- Racores, tes y reducciones de las medidas que uses.
- Cinta de teflón y sellador de roscas.
- Filtros de aspiración y cartuchos de los filtros de línea.
- Aceite específico para compresor, del que toque.
- Un manómetro de repuesto y una pistola de soplado con boquilla de seguridad.
En Valsuhe suministramos a empresas de Valencia todo lo que rodea al aire comprimido, desde el latiguillo hasta el filtro de línea, y lo hacemos con la rapidez que hace falta cuando una máquina está parada. Si no tienes claro qué repuestos deberías tener a mano, dinos cómo es tu instalación y te ayudamos a montar la lista.








