Hay una diferencia enorme entre cerrar la nave y apagar la luz al salir. Las empresas que dedican un rato a preparar la parada de agosto vuelven en septiembre y siguen trabajando. Las que no, se pasan los primeros días resolviendo cosas que podrían haberse evitado.
No hace falta un protocolo de veinte páginas. Con una lista clara y un par de horas el último día se cubre casi todo.
Energía: lo que se queda encendido un mes
Todo lo que quede conectado durante cuatro semanas está consumiendo, calentándose o esperando una tormenta de verano.
- Desconectar la maquinaria que no tenga que seguir funcionando.
- Dejar bajo tensión solo lo imprescindible: alarma, cámaras, cámaras frigoríficas si las hay, y poco más.
- Cerrar la llave general del aire comprimido y dejar la instalación sin presión.
- Cerrar las botellas de gases y comprobar que quedan sujetas y en vertical.
- Cortar el agua general si nadie va a pasar por allí. Una fuga en agosto puede estar semanas corriendo.
Conviene dejar el cuadro eléctrico señalizado, con una nota de qué se ha dejado encendido y por qué. Quien vuelva primero puede no ser quien cerró.
Baterías y maquinaria
Las baterías son lo que peor lleva un mes de inactividad, sobre todo con calor.
- Carretillas y transpaletas eléctricas: dejarlas cargadas y, si el fabricante lo indica, desconectadas.
- Herramienta a batería: ni al cero ni al cien por cien, y nunca guardada en el coche o al sol.
- Grupos electrógenos y equipos con motor térmico: revisar combustible y dejarlos protegidos.
- Máquinas con circuito de refrigeración: comprobar niveles antes de parar, no después.
Material que no debería quedarse donde está
Un mes de nave cerrada a cuarenta grados no le sienta bien a todo:
- Productos químicos e inflamables, a su sitio y lejos del sol.
- Aerosoles, dentro de armario y nunca en zonas que se calienten.
- Adhesivos, siliconas y espumas, a resguardo del calor.
- Material sensible a la humedad, cerrado y sobre palet, no en el suelo.
- Residuos y trapos impregnados, fuera de la nave antes de cerrar. Son un riesgo de incendio real.
Seguridad de la nave vacía
Agosto es temporada alta de robos en polígonos. Con poco esfuerzo se pone bastante difícil:
- Comprobar que la alarma funciona y que los avisos llegan a alguien que esté localizable.
- Revisar candados y cierres, y cambiar los que estén gastados.
- No dejar herramienta de valor a la vista desde puertas o ventanas.
- Retirar palets y material apilado junto a la fachada: son escalera y son carga de fuego.
- Dejar los vehículos vacíos, sin herramienta dentro.
Y algo que se olvida siempre: dejar por escrito quién tiene llaves y a quién se avisa si salta algo.
Los últimos veinte minutos
Antes de echar la persiana:
- Vaciar papeleras y contenedores de residuos.
- Comprobar que no queda nada bloqueando salidas de emergencia.
- Mirar que los extintores están en su sitio y con la revisión al día.
- Purgar el compresor.
- Dejar despejadas las zonas de paso, por si entra alguien a una urgencia.
- Hacer una foto general de la nave. A la vuelta se agradece saber cómo se dejó.
Y pensar ya en la vuelta
El mejor momento para preparar septiembre es el último día de julio, cuando todavía te acuerdas de lo que falta. Una lista de lo que se acabó antes de cerrar evita empezar el curso con la estantería vacía y los proveedores a medio gas.
En Valsuhe llevamos tres décadas trabajando con el calendario de las empresas de Valencia, así que sabemos lo que aprieta la última semana de julio y la primera de septiembre. Si quieres dejar el pedido preparado para tenerlo a la vuelta, dínoslo y lo organizamos contigo.








