En la provincia de Valencia, septiembre y octubre son los meses de las lluvias fuertes. No llueve mucho más que en otras épocas, pero cuando lo hace descarga en muy poco tiempo, y ahí es donde los desagües, las cubiertas y los patios de las naves dejan de dar abasto.
La diferencia entre un susto y un problema serio suele estar en dos cosas: haber revisado la nave antes y tener a mano el material para reaccionar. Ninguna de las dos se improvisa el día que cae.
La revisión que conviene hacer ahora
Todo lo que evacúa agua ha pasado el verano acumulando polvo, hojas y suciedad. Vale la pena mirarlo antes de la primera tormenta:
- Canalones y bajantes. Limpios y sin nidos ni hojas. Es el fallo más común y el más fácil de corregir.
- Sumideros y rejillas del patio, del muelle de carga y de la zona de aparcamiento.
- La cubierta. Buscar chapas sueltas, tornillos que falten, sellados agrietados y claraboyas en mal estado.
- Juntas de puertas y portones, que es por donde entra el agua a ras de suelo.
- Arquetas y bombas de achique, si las hay. Comprobar que arrancan de verdad, no solo que están puestas.
- Cuadros eléctricos y tomas a baja altura, que son los que peor se llevan con una entrada de agua.
Levantar lo que esté en el suelo
Es la medida más barata y la que más pérdidas evita. Unos centímetros marcan la diferencia:
- Material y mercancía sobre palets o estanterías, nunca directamente en el suelo.
- Lo más valioso o más sensible, en los niveles altos.
- Cajas de cartón y embalajes fuera de las zonas que se sabe que se encharcan.
- Documentación y archivo, lejos del suelo y de las paredes con humedad.
- Equipos electrónicos y cargadores, elevados y no junto a puertas exteriores.
Toda nave tiene una o dos zonas que siempre se mojan primero. Quien lleva años allí las conoce, y es donde no debería haber nada apoyado en el suelo.
Material que conviene tener antes, no después
El día que se anuncia aviso, esto se agota en cualquier ferretería. Tenerlo con antelación cuesta poco:
- Sacos terreros o barreras antiinundación para puertas y portones.
- Bomba de achique con su manguera, y probada.
- Aspirador de sólidos y líquidos.
- Escobas de goma, recogedores y mopas industriales.
- Absorbentes en rollo y en granulado.
- Plásticos y lonas para cubrir maquinaria y mercancía.
- Cinta americana, bridas y sellador para apaños urgentes.
- Botas de agua, guantes impermeables y ropa de lluvia.
- Linternas y focos portátiles con baterías cargadas.
- Alargaderas con protección adecuada para trabajar en mojado.
Que la gente sepa qué hacer
Un plan sencillo, hablado y por escrito, funciona mejor que uno complicado que nadie ha leído:
- Quién decide si se para la actividad o se manda a la gente a casa.
- Qué se desconecta y en qué orden.
- Dónde está el material de emergencia y quién lo saca.
- A quién se avisa fuera del horario de trabajo.
- Qué hacer con los vehículos y dónde no aparcarlos.
Y una norma que conviene dejar clarísima: nadie se queda a salvar material. Las cosas se reponen.
Después del agua
Cuando pasa lo peor, hay cosas que no deberían hacerse con prisa:
- No devolver la corriente a una instalación que ha estado mojada sin que la revise un profesional.
- No poner en marcha maquinaria que haya cogido agua.
- Documentar los daños con fotos antes de mover nada, por el seguro.
- Secar y ventilar cuanto antes, porque la humedad hace tanto daño como el agua.
- Revisar el material almacenado, sobre todo el que puede haberse contaminado.
Aquí sabemos bien lo que puede hacer el agua en un polígono, y también lo rápido que se agota el material cuando ya está cayendo. En Valsuhe suministramos a empresas de Valencia bombas, absorbentes, protección impermeable, iluminación y todo lo necesario para tener la nave preparada. Si quieres revisarlo antes de que llegue el otoño, cuéntanos cómo es tu nave y te ayudamos a montar el equipo.








