La protección contra incendios tiene una particularidad incómoda: es lo único de la empresa que solo se usa el día que va mal. El resto del año está ahí, colgado en la pared, sin dar señales de vida ni pedir nada.
Por eso es también lo que primero se queda sin revisar. Y agosto, con la nave vacía, el calor alto y nadie dentro para detectar un problema a tiempo, es justo el peor mes para tenerlo descuidado.
Repasamos qué toca revisar, qué se puede hacer internamente y qué corresponde a una empresa mantenedora.
Qué revisiones existen y quién las hace
Conviene distinguir dos cosas que se confunden a menudo:
- La revisión trimestral, que puede hacer la propia empresa. Es una comprobación visual: que el extintor está en su sitio, accesible, señalizado, con el precinto intacto y la aguja del manómetro en la zona verde.
- El mantenimiento anual y las pruebas periódicas, que corresponden a una empresa mantenedora autorizada y quedan reflejados en la etiqueta del equipo.
La visual interna no sustituye a la otra, pero es la que detecta el noventa por ciento de los problemas reales: extintores tapados por palets, señales caídas o equipos descargados sin que nadie se haya enterado.
La vuelta que puedes dar tú mismo
Con una libreta y un cuarto de hora, extintor por extintor:
- ¿Está en su sitio, colgado y a la altura correcta?
- ¿Se llega a él sin apartar nada?
- ¿Está señalizado y se ve la señal desde lejos?
- ¿La aguja del manómetro está en verde?
- ¿Tiene el precinto puesto y sin manipular?
- ¿La manguera y la boquilla están enteras, sin grietas?
- ¿Se lee la etiqueta con las fechas de mantenimiento?
- ¿Hay golpes, óxido o abolladuras en el cuerpo?
Lo más habitual no es encontrar un extintor estropeado. Es encontrarlo detrás de una estantería que alguien movió en marzo.
El extintor adecuado para cada cosa
Tener extintores no sirve de mucho si no son los que tocan para lo que hay dentro de la nave:
- Polvo ABC. El polivalente y el más extendido. Vale para sólidos, líquidos y gases.
- CO2. El indicado junto a cuadros eléctricos y equipos electrónicos, porque no deja residuo.
- Espuma. Para líquidos inflamables, donde el polvo se queda corto.
- Específicos para metales o para aceites de cocina, cuando el riesgo lo pide.
Si en la empresa hay disolventes, pintura o gasoil, un solo extintor de polvo en la entrada probablemente no baste. Y si hay una sala eléctrica, debería tener su CO2 al lado.
Lo que se olvida más allá del extintor
- La señalización. Fotoluminiscente, visible y sin cajas delante. En una nave con humo, es lo único que orienta.
- El alumbrado de emergencia. Se prueba cortando la luz un momento y viendo cuáles encienden. Suele haber sorpresas.
- Las salidas de emergencia. Que abran de verdad, y que no estén bloqueadas por material.
- Las bocas de incendio equipadas, si las hay, accesibles y sin nada delante.
- Las puertas cortafuegos, que cierren solas y no estén calzadas con una cuña, que es lo que pasa siempre.
Antes de cerrar en agosto
Un par de gestos que reducen mucho el riesgo con la nave vacía:
- Sacar los residuos y los trapos impregnados de aceite o disolvente. Pueden calentarse solos.
- Retirar cartón y palets acumulados junto a la fachada y en las zonas de paso.
- Desconectar lo que no tenga que quedarse encendido.
- Dejar los inflamables recogidos y lejos de cualquier fuente de calor.
- Comprobar que la alarma avisa a alguien localizable en agosto.
En Valsuhe suministramos a empresas de Valencia extintores, señalización, alumbrado de emergencia y todo el material de protección que hace falta para tener la nave en condiciones. Si quieres revisar lo que tienes antes del cierre de verano, cuéntanos cómo es tu instalación y te ayudamos a ver qué falta.








