Los equipos de protección individual tienen una trampa: parecen buenos mucho después de haber dejado de serlo. Un casco sin un solo golpe visible puede haber perdido su capacidad de proteger, y unos guantes que aún se ven enteros pueden haber dejado de aislar.
La vuelta de vacaciones es un buen momento para revisarlos, porque es cuando se reparte material, entra gente nueva y se hace inventario. Y porque un mes de nave cerrada a cuarenta grados no le sienta bien a casi ningún EPI.
Dos fechas distintas que se confunden
Casi todos los equipos llevan dos datos marcados, y no significan lo mismo:
- La fecha de fabricación. Suele venir como un reloj o un mes y año grabados en el plástico. Es el punto de partida.
- La vida útil o fecha de caducidad. La marca el fabricante y cuenta desde la fabricación, no desde que empiezas a usarlo.
Un casco comprado hace tres años pero fabricado hace seis lleva seis años envejeciendo. Por eso conviene mirar el marcado, y no la factura.
Cascos
Se retiran, sin discusión, cuando:
- Han recibido un golpe fuerte, aunque no se vea nada por fuera. El casco absorbe el impacto deformándose por dentro.
- El plástico ha perdido brillo, está mate o cruje ligeramente al apretarlo.
- Aparecen microfisuras, sobre todo alrededor de los alojamientos del arnés.
- El arnés interior está deshilachado, con las cintas dadas de sí o con las piezas rotas.
- Se ha superado la vida útil indicada por el fabricante.
El sol es el peor enemigo del casco. Uno que ha pasado el verano en la bandeja trasera de la furgoneta envejece mucho más rápido que uno guardado en la taquilla.
Arneses y equipos anticaídas
Aquí no hay margen. Un arnés se retira si:
- Ha frenado una caída, aunque parezca intacto. Se retira siempre.
- Tiene cortes, quemaduras, hilos rotos o zonas deshilachadas.
- Presenta manchas de productos químicos, pintura o disolvente.
- Las costuras están abiertas o descoloridas.
- Las hebillas, mosquetones o anillas tienen deformaciones, óxido o el cierre no funciona con firmeza.
- Falta la etiqueta o ya no se lee.
Además, los equipos anticaídas necesitan revisiones periódicas por personal competente, además de la comprobación que hace el usuario antes de cada uso.
Guantes, gafas y protección respiratoria
- Guantes. Fuera los que tengan cortes, roces o zonas endurecidas. Los de protección química se retiran mucho antes de que se vean rotos, porque dejan de aislar sin dar aviso.
- Gafas y pantallas. Si están rayadas, la visión empeora y la gente se las acaba quitando, que es el peor resultado posible.
- Filtros de mascarilla. Caducan, y también se agotan por uso y por haber estado abiertos. Si al ponértela hueles el producto, el filtro está agotado.
- Mascarillas desechables. Son de un solo uso, aunque parezcan limpias.
- Protección auditiva. Los tapones reutilizables y las almohadillas de las orejeras se endurecen con el tiempo y dejan de sellar.
Guardarlos bien alarga su vida
Buena parte del envejecimiento prematuro viene de cómo se guardan:
- A la sombra, lejos del sol directo y de fuentes de calor.
- En seco, y nunca en el vehículo de forma permanente.
- Separados de disolventes, aceites y productos químicos.
- En su bolsa o su caja, no sueltos en el fondo de un cajón.
- Limpios, siguiendo lo que indique el fabricante.
Cómo montar la revisión
Con una hoja por trabajador y quince minutos se resuelve: qué equipos tiene, fecha de fabricación, estado y si se retira o sigue. Lo que se retire, fuera de circulación de verdad, no al armario de «por si acaso».
Y si al hacer el recuento sale una lista larga, mejor reponerla de una vez que ir comprando suelto durante el mes.
En Valsuhe suministramos a empresas de Valencia cascos, arneses, guantes, gafas y protección respiratoria y auditiva. Si estás haciendo la revisión y no tienes claro qué toca retirar, cuéntanos qué usáis y te ayudamos a decidir.








