Agosto es el mes en el que más se nota el calor dentro de una nave, y también aquel en el que menos gente hay para darse cuenta de que un compañero no está bien. Turnos reducidos, plantilla de vacaciones y trabajos que se hacen a solas.
El golpe de calor no avisa con mucha antelación y, cuando aparece, los primeros minutos importan. Merece la pena tener claro qué hacer y comprobar que el botiquín de la empresa sirve para algo más que para poner una tirita.
Cómo se reconoce a tiempo
Antes del golpe de calor suele haber avisos. El agotamiento por calor se manifiesta con:
- Sudoración abundante y piel fría y pegajosa.
- Debilidad, mareo o sensación de desmayo.
- Dolor de cabeza y náuseas.
- Calambres musculares.
- Pulso rápido y respiración agitada.
El golpe de calor es la fase grave y cambia el cuadro: temperatura corporal muy alta, piel caliente y a menudo seca, confusión, comportamiento extraño, dificultad para hablar o pérdida de conciencia.
Ese cambio, de sudar mucho a dejar de sudar, es la señal de alarma más importante y la que peor se interpreta. En ese punto hay que llamar al 112.
Qué hacer mientras llega la ayuda
- Sacar a la persona del calor y llevarla a un sitio fresco y a la sombra.
- Aflojar o quitar la ropa de trabajo y los equipos de protección.
- Refrescarla con agua, paños húmedos o compresas frías en cuello, axilas e ingles.
- Abanicar para favorecer la evaporación.
- Si está consciente y puede tragar, dar agua a sorbos pequeños.
- No dejarla sola y vigilar si empeora.
Y algo que conviene decir claramente: si hay confusión o pérdida de conciencia, no se le da nada de beber y se llama a emergencias sin esperar.
Qué debería tener el botiquín
El botiquín de empresa suele quedarse en lo básico. Para el verano conviene reforzarlo:
- Compresas frías instantáneas, de las que se activan apretando.
- Suero fisiológico y agua embotellada de reserva.
- Sales de rehidratación oral.
- Manta térmica.
- Termómetro.
- Gasas, vendas, esparadrapo y apósitos de varios tamaños.
- Guantes desechables.
- Antiséptico, tijeras y pinzas.
- Solución para lavado ocular.
- Mascarilla de reanimación, si hay personal formado.
Y una comprobación que casi nadie hace: mirar las fechas de caducidad. Un botiquín con material caducado da una falsa sensación de seguridad.
Que esté donde tiene que estar
De poco sirve un botiquín completo si nadie sabe dónde está o si está cerrado con llave en un despacho al que solo entra una persona, que además está de vacaciones.
- Señalizado y a la vista.
- Accesible sin llaves ni permisos.
- Uno por zona si la nave es grande, y otro en cada vehículo.
- Con un responsable de revisarlo y reponerlo.
- Con los teléfonos de emergencia pegados en la tapa.
Mejor prevenir que atender
La mayoría de los golpes de calor se evitan con medidas sencillas:
- Agua fresca disponible y cerca del puesto, no al otro extremo de la nave.
- Descansos más frecuentes en las horas centrales.
- Ventilación o climatización en las zonas más castigadas.
- Ropa de trabajo transpirable y de colores claros.
- Protección solar y gorra en los trabajos al aire libre.
- No dejar a nadie trabajando solo en las horas de más calor.
- Vigilar especialmente a quien acaba de incorporarse y aún no está aclimatado.
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